Devoción católica entre las sombras
En Pamplona, entre iglesias, casas coloniales y calles frías, sobreviven historias que mezclan religión, tradición oral, memoria y misterio.
“Su cuerpo es como si fuera inerte, sí, no siente nada (…)”.
Esas fueron las palabras con las cuales Ángel Jacanamijoy, vendedor de helados de la plaza central Águeda Gallardo de Pamplona, describe lo que es el espíritu de la mujer que un día vio y que acecha las frías y oscuras calles de este municipio nortesantandereano.
Esa misma que algunos llaman ‘gritona’ o ‘La Llorona’.
En Pamplona, a pesar de ser muy religiosa y conservadora, se tejen fantásticos cuentos, mitos y leyendas que no tienen nada que envidiar a relatos nacidos en otras partes del país.
¿Cómo se tejen estas historias en un pueblo tan católico?
¿Qué legado social implican estas figuras para el pequeño municipio?
Una casa que guarda historias
Emiliano Villamizar, tercer hijo del cuentero Víctor Manuel Villamizar, conocido como ‘Toto’, quien fue fundador del museo Toto Villamizar, fue impregnado por la cultura artística de su padre.
Su padre se interesó por contar cómo era la historia del pueblo pamplonés, enclavado en la cordillera oriental, y cómo nacen todos esos mitos y leyendas.
“En esa época hubo algo especial que fueron los 250 años del grito de independencia. Pamplona se preparó para esa fiesta de una manera espectacular.
Fotografías que cuentan el pasado
Se trata de una pequeña casa colonial de un tinte marrón que en su puerta tiene la foto de su fundador Toto Villamizar.
Al adentrarse encontramos una pequeña sala que contiene una galería de fotos, en las que se plasma lo que es la historia del pueblo pamplonés y de su gente.
Sin olvidar aquellos mitos legendarios. La leyenda del ‘Niño Huerfanito’ o ‘Pamplonilla la loca’ son algunas de ellas.
También hay recortes de revistas y periódicos donde se ve exaltada toda la cultura y el arte que se entrelazan con un camino de cuadros alusivos a las diferentes familias que alguna vez habitaron o habitan sus tierras.
Foto: Ronald Espitia.
El Niño Huerfanito
Una figura religiosa que convirtió una historia marcada por un terremoto en una de las expresiones de fe más conocidas entre los habitantes de Pamplona.
Foto: Camilo Pérez.
El ‘Niño Huerfanito’ nos muestra cómo, a través de las diferentes historias, se desarrolla la religiosidad que envuelve todo el contexto de Pamplona.
Gracias a la hermana Clara Josefina Clarisa del convento Santa Clara, donde hoy reposa la imagen de este niño, los habitantes hacen fila para pedir sus milagros y se le lleva una pequeña placa en agradecimiento por la ayuda recibida.
¿Cómo comenzó esta ferviente fe?
El fundador de Pamplona tenía una hija que deseaba crear un convento. En ese momento, el príncipe mandó traer una figura de un Niño Jesús directamente desde España, para dar luz a lo que sería el convento de las clarisas, junto con otros elementos religiosos.
En esas fechas ocurrió un terremoto que azotó a Pamplona. Una de las clarisas encargadas de preservar y cuidar la figura del niño, en su afán por proteger la imagen, se devolvió para intentar salvarla.
El temblor era tan fuerte que parte de la edificación que recubría el convento se derrumbó y gran parte del edificio cayó sobre la clarisa, dejándola sin vida al instante.
“Al retirar los escombros, se encontró la imagen del niño haciendo un gesto con la mano, dando el último pésame y bendiciendo a la monja.
Pamplonilla la loca
La historia nos cuenta cómo en el pasado se descubrieron grandes yacimientos de oro en dos minas hoy conocidas como las minas de Baja y Vetas.
Pamplona se llenó de júbilo, pero también de gente malvada que, sedienta por el hambre de la avaricia y el oro, llegó a los nichos del pequeño municipio a causar estragos.
La indigencia, la prostitución, los robos y la corrupción se volvieron el día a día de los pamploneses.
“El oro lo despilfarraron. En ese tiempo no había ni Google, ni televisión, ni nada. Se lo gastaron todo rumbeando.
Pamplona se sumergió en una ola de excesos y pecados. Unos dicen que fue castigo divino, otros lo atribuyen a una cuestión natural, pero lo cierto es que ese primero de mayo de 1644, la tierra se cobró lo que el pueblo pamplonés le debía.
Se dice que el movimiento sísmico fue tal que las grandes minas de oro quedaron sepultadas.
La mujer que llora y grita
‘La Llorona’ o ‘gritona’ es un mito que nace de la tradición oral de los pueblos prehispánicos.
“Su cuerpo es como si fuera inerte”
Todos los países tienen su forma de narrarla, de verla y Pamplona no se queda atrás. Los que dicen que la han visto, como Ángel Jacanamijoy, sienten tanto terror que sus manos se hielan, sus piernas no responden y caen en un estado de shock.
“Ella estaba en su cuerpo, pero el espíritu no”.
Para Jacanamijoy esto fue una realidad. La retrata como un personaje de pelo negro, con una piel pálida, casi tan blanca que a lo lejos parece que brillara, un vestido largo y un aspecto macabro.
Su grito podía dejar sordo a todo aquel que se atreviera a escucharla.
Ángel lo describe como un grito “montañés” que entre más lejos se oiga, más cerca está.
Las leyendas tienen un lugar
A través de este mapa interactivo se pueden observar las diferentes ubicaciones de los mitos y leyendas que se tejen a lo largo del municipio pamplonés.
Mitos y leyendas de Pamplona
Explora el mapa interactivo y descubre los lugares asociados a las historias que forman parte de la tradición oral del municipio.
Entre la fe y las sombras
Monseñor Florencio Roselio, director del arzobispado de Pamplona, un lugar que guarda una gran tradición religiosa, fundado con el municipio hace más de 400 años, dice que la cultura y la religión católica se han conservado y consolidado a lo largo de los años.
La Iglesia intenta depurar o crear nuevas narrativas con la finalidad de que se construya una historia en pro de la fe católica. Sin embargo, no se niega la importancia de estas historias.
El padre hace una alegoría con las ventanas de las casitas coloniales que se ven a lo largo de todo el municipio, donde se interpreta a las ventanas como un lugar cerrado, pero que a su vez entra el frío.
De esa manera podemos entender cómo se ven los mitos y las leyendas, según la perspectiva de la Iglesia católica.
Escucha las voces de esta historia
Historias que sobreviven al tiempo
Se toma como algo que es parte de la contracultura, pero a su vez se mezcla con esta, dejando así una serie de cuentos y leyendas, que no solo cuentan un hecho histórico marcado por personajes fantásticos, sino también exaltan la figura de Dios y cómo esta vive en su propio bagaje cultural.
