Ruta gastronómica por Norte de Santander
Reportaje gastronómico

Un viaje de sabores por Norte de Santander

De Cúcuta a Chinácota, una ruta donde cada plato cuenta una historia de tradición, territorio y memoria.

Cuarenta kilómetros de trayecto dividen a San José de Cúcuta, capital de Norte de Santander, de la llamada ‘Casa bonita’, el municipio de Chinácota; una distancia de aproximadamente 45 minutos en carro, a una velocidad promedio de 60 kilómetros por hora.

Pero el viaje que está próximo a empezar no es un simple desplazamiento físico de un punto A hacia un punto B. Este recorrido se hará a través del sabor y el combustible será la comida que alimentará el motor de una travesía que se irá revolucionando con las ansias de disfrutar del noble arte gastronómico de las tierras nortesantandereanas.

Aquí no se trata solo de alimentos, es más que eso. La gastronomía de esta región representa una manifestación íntegra de la cultura, la economía y la vida que se esconde detrás de la historia y costumbres de cada pueblo, de cada paraje que inmediatamente empezaremos a descubrir.

La ruta del sabor

Cúcuta Inicio
Los Patios Sabores
La Garita Lácteos
Chinácota Dulces
Iscalá Cocina
Primera parada · Cúcuta

Mute y pastel de garbanzo, entrada auténtica al sabor cucuteño

Cúcuta es el punto de partida de este fascinante trayecto. Hogar de más de un millón de habitantes alrededor del área metropolitana y en donde se unen toda clase de personas provenientes de los diferentes municipios del departamento, como también del vecino país de Venezuela, producto de su condición de frontera.

En sus calles se crea el ambiente propicio para la mezcla de sabores y tradiciones, que orbitan en torno a este centro urbano andino atravesado por el caudal del bello río Pamplonita y lleno de gente tan cálida como su temperatura.

Parada gastronómica

La Dacha

La Dacha

El producto insignia es el pastel de garbanzo, que no solo es el más vendido, sino también el más anhelado de los cucuteños cuando se encuentran lejos de su tierra.

“La gente cuando viene a Cúcuta siempre busca el pastel de garbanzo”.

Gabriela

Cuenta, además, que la receta se mantiene intacta desde que la empezaron a hacer.

“Acá se cocina como la abuela nos enseñó”.

Pastel de garbanzo

Es por eso que ella y su familia están convencidos de que la razón de su éxito es conservar la tradición artesanal.

El mute: una tradición de domingo

Ahora, los platos fuertes con gran aporte calórico también tienen una fuerte presencia en la gastronomía de una región tan trabajadora como lo es Norte de Santander.

El platillo estrella y almuerzo típico de todos los domingos es la sopa de mute. En ningún barrio de Cúcuta puede faltar una venta de este particular alimento.

La popular escena de la olla ahumada sobre un fogón de leña en plena calle, es el sello de una región en la que la tradición se ha hecho costumbre.

Comida tradicional de Norte de Santander

Su sabor y particularidad es tal, que ni los restaurantes más prestigiosos de la ciudad se resisten a dejarlo fuera de sus menús.

“Nuestro plato insignia es el mute. Solo lo sacamos a la venta los domingos o para fechas especiales. Las personas casi siempre buscan el mute porque es una comida muy completa y nosotros somos bastantes generosos con las porciones”.

Olga
Sopa de mute

El mute es una sopa hecha con costilla de res, carne de cerdo, callo, maíz, fríjoles y sus respectivas verduras, con su sabor, olor y textura exquisitos.

Olga Colmenares es una de esas madres expertas en el arte de la comida tradicional, quien tras haberse quedado sin trabajo en la pandemia vio la necesidad de comenzar un emprendimiento.

Junto a su esposo creó el restaurante ‘La sombrita’, cuyo lema es “comida casera fabricada por madres cabezas de familia”.

¿Quién si no estas madres harían una sopa de mute con más maestría y experiencia?

Gastronomía tradicional cucuteña

Platos como estos son patrimonio de esta tierra y herencia cultural de la misma.

“Mantener viva nuestra comida es importante porque es una manera de continuar con nuestra historia y no podemos olvidar nuestras raíces”.

Olga Colmenares

¿Por qué su patrimonio cultural y gastronómico parece destinado a desaparecer?

Cúcuta es el municipio más grande de la región nortesantandereana, por ende, es donde se encuentran más restaurantes y ofertas gastronómicas, pero lo cierto es que más allá del mute o el pastel de garbanzo, la oferta de comida tradicional no es abundante.

José Luis Mora Sayago es un empresario cucuteño, hijo de unos padres a quienes califica como “cocineros empíricos”. Él ha sido propietario de múltiples establecimientos de comida en la ciudad y es uno de esos hombres que sabe sacar buena rentabilidad del negocio más insignificante.

Este empresario reconoce la fuerte caída de las ventas que ha sufrido este tipo de establecimientos a partir de la pandemia, lo que ha mermado la inversión económica en este sector.

Segunda parada · El Pórtico

El Pórtico sabe a sancocho de gallina

Parada gastronómica

Rancho Grill

Continuando con esta ruta de sabores, si se habla de gastronomía emblemática de la región, la siguiente parada es El Pórtico, en donde se encuentra un lugar que ofrece una experiencia gustativa única, ‘Rancho Grill’, fundado por Jorge Pineda y Yaneth García.

Una mujer que además cumple los roles de chef y administradora.

“Trabajar en Rancho Grill tiene un significado muy grande, ya que es un restaurante que resalta la comida del departamento y tiene mucha proyección a futuro”.

Yaneth García
Rancho Grill
Platos de Rancho Grill

Los platos estrella que se pueden encontrar en esta siguiente parada son el sancocho de gallina y la carne a la vara, ambos conocidos por su auténtico sabor a leña y el ahumado en horno artesanal.

Ambos mantienen las recetas originales y son los preferidos tanto por lugareños como turistas.

El ambiente campestre, lleno de naturaleza y aire libre, junto con una oferta gastronómica muy propia, recuerda los sabores del hogar.

Sus propietarios han tratado no solo de resaltar la gastronomía regional, sino evocar los sabores del hogar con técnicas de cocina ancestrales y muy tradicionales.

Tercera parada · La Garita

La Garita: el puente hacia los lácteos

Después de degustar los sabores más exquisitos de la gastronomía nortesantandereana, es momento de hacer una parada en La Garita, para darle otro gusto al paladar.

Ubicado a tan solo 19 kilómetros de Cúcuta, unos 23 minutos en carro o moto, en este corregimiento del municipio de Los Patios se encuentra La Bacana, un parador turístico que ha emergido como un punto de referencia para los amantes de los productos lácteos naturales y auténticos de la región.

“La Garita se conoce por los dulces y los lácteos. A la gente le gustan mucho, vienen por el manjar de queso, por el queso en mano, por los dulces de copas que se manejan acá. Es un sitio muy acogedor, muy tranquilo”.

Amparo García

García añade que en el sitio hay mucha variedad en todos los productos que manejan.

“Tenemos mantequilla con y sin sal, fabricada por nosotros mismos, también manejamos quesos, requesón, la cuajada, queso campesino, queso paisa”.

Sus productos cumplen con toda la normatividad exigida y son reconocidos por su buena calidad y sabor.

Es por esto que, para su clientela, son los mejores que pueden encontrar en este punto que se ha convertido en un lugar obligado de descanso y deleite los fines de semana.

Cuarta parada · Chinácota

La ‘Casa bonita’ de Norte de Santander

Continuando con la ruta de descenso hacia el suroriente del departamento, entre curvas que penetran de forma serpenteante las montañas, se empiezan a vislumbrar las primeras casas y animales de granja, lo que indica la proximidad de uno de esos pueblos que cautivan los cinco sentidos: Chinácota.

Un municipio llamativo y turístico gracias a su fresco clima montañoso y sus calles que conservan algo de estilo colonial.

La inigualable belleza de este paraje se conjuga con la imponencia de la iglesia San Juan Bautista, una monumental construcción que hace varios siglos fue declarada como el alma de este histórico lugar.

La plaza principal no solo es el centro social donde convergen los habitantes de este bello pueblo, sino también es parada segura para los numerosos turistas que visitan durante todo el año este agradable lugar.

También es el centro gastronómico donde se puede encontrar una variedad de sabores tanto salados como dulces.

Múltiples casetas de madera adornan los rincones de la plaza con artesanías y recuerdos para los visitantes que quieren llevarse consigo algo que les recuerde su visita.

En estas casetas se venden los dulces más famosos de Norte de Santander. Los numerosos frascos de vidrio apilados contienen dulce de nata, arequipe y mermelada de mora.

Annie Marina Lizcano es la encargada de dichas casetas desde hace 22 años, quien con mucha alegría y energía comenta que las personas que trabajan en estos puestos se encargan de fabricar ellos mismos los productos.

Jaleas Juan Alejo

Otro de esos productos infaltables y muy particulares para quienes llegan a Chinácota, por su proceso de preparación, son las jaleas, un postre producido a base de pata de res.

A un costado de la carretera que lleva al municipio se encuentran lugares como ‘Jaleas Juan Alejo’, que llaman visualmente la atención por el constante amasado de quienes están preparando el producto, siempre a la vista del público para hacerlo más atractivo.

Este postre se sirve con toppings como puede ser el maní, coco rallado, chispas de chocolate y muchos más.

UFPS
El negocio ganó un concurso de la Gobernación de Norte de Santander y la Universidad Francisco de Paula Santander, y recibió una máquina industrial donde actualmente se produce este alimento.

Esto permite una mayor producción para el consumo masivo. Desde ‘Jaleas Juan Alejo’ se vende materia prima a otros comerciantes que quieran incursionar en el mundo de la jalea y además les dan instrucciones de cómo trabajar los insumos.

De esta forma, Chinácota no solo es un punto clave en el consumo de este rico dulce, además lo hace llegar a otros municipios de todo el departamento, volviendo a las jaleas un dulce típico de toda la región.

En esta población, la gastronomía y el turismo van de la mano, fortaleciendo el tejido productivo y siendo el eje que mueve su economía.

Sabores entre las montañas

Y aunque la tradición siempre será lo primero, entre estas montañas también han incursionado platillos internacionales, los cuales sirven de acompañamiento o “gancho” para atrapar a clientes que quedan encantados con este maravilloso lugar conectado con la naturaleza.

Así lo cuenta José Gregorio Hernández, fundador del restaurante Miracielo.

Este establecimiento está ubicado en la vereda Iscalá, una de las zonas más visitadas del pueblo por su imponencia natural.

Es el punto más alto y frío de Chinácota y lugar de más de una decena de restaurantes y glampings que se han convertido entre los destinos favoritos de los cucuteños que buscan escapar del ruido y el calor citadino.

Como Miracielo también están Entreflores, Sabor a mí y otros establecimientos que han acostumbrado a la región a una diversidad gastronómica que busca preservar los sabores propios del departamento, a la vez que ofrece nuevas experiencias.

Al concluir este viaje de sabores, se regresa al punto de partida con más que solo la satisfacción de haber disfrutado de la comida nortesantandereana.

La travesía desde San José de Cúcuta a Chinácota ha sido un deleite para los sentidos y un recorrido donde cada plato ha contado una historia de tradición, esfuerzo y amor por la tierra.

La cocina de la región no solo alimenta, sino que también conecta con sus raíces, revelando la riqueza cultural y social que aún persiste.

“Un viaje continuo; un puente entre el pasado y el presente, entre lo que se es y lo que se aspira a ser”.

Por eso, al final del día, este no es solo un regreso a casa, sino a la esencia misma de lo que es la tierra nortesantandereana.